El viaje de la luz. Cómo funciona una cámara de fotos.

La materia prima con la que trabajamos en fotografía es la luz. Un escultor puede trabajar con mármol o bronce. Un pintor con óleos o acuarelas. Un fotógrafo lo hace con luz. El sensor de la cámara es una superficie fotosensible. Reacciona a la luz y es capaz de grabar esa información para ofrecernos una reproducción de la realidad. Por lo tanto, nuestra primera tarea como fotógrafos será conseguir que llegue al sensor la cantidad de luz necesaria para que se forme correctamente la imagen.

Todos hemos hecho o visto fotos oscuras. A ese tipo de fotos las llamamos subexpuestas. No ha llegado la luz necesaria al sensor para que se forme la imagen de correctamente. El problema contrario también sucede. Lo llamamos sobreexposición. Fotos muy luminosas, casi blancas por un exceso de luz. Pero, ¿Qué herramientas tenemos a nuestra disposición para controlar la luz que le llega al sensor?

Pensemos un momento en el recorrido que hace la luz hasta llegar al sensor de nuestra cámara. Primero necesitamos una fuente de luz. Esta puede ser el sol, una lámpara o un flash. La luz llega hasta nuestro modelo, objeto, edificio o paisaje que queremos fotografiar y este refleja una cantidad determinada de luz. Es esa luz reflejada por los objetos es la que queremos capturar.

 

El viaje de la luz a través de la cámara
La luz atraviesa el diafragma y el obturador de la cámara hasta llegar al sensor.

 

Lo primero que se encontrará esa luz reflejada al llegar a nuestra cámara será el diafragma del objetivo. Funciona de una forma parecida a la pupila de un ojo. Es un agujero circular y podemos regular su tamaño. Al igual que la pupila se cierra cuando hay mucha luz, nosotros podemos cerrar la apertura del diafragma para que llegue la cantidad de luz correcta al sensor.

Diafragma del objetivo
Diafragma muy abierto. Deja pasar mucha luz. Ideal para lugares oscuros.
Diafragma del objetivo
Diafragma intermedio
diafragma del objetivo
Diafragma del objetivo muy cerrado. Ideal para lugares muy luminosos.

Una vez atravesado el diafragma la luz pasa por las cortinillas del obturador. Son unas placas cuya función es sellar el espacio sensor para que no le llegue la luz. Solo se abren al disparar una foto, como si fuera una puerta. Controlando la velocidad de obturación controlamos el tiempo que esas puertas (las cortinillas del obturador) permanecerán abiertas dejando pasar la luz.

 

Obturador cámara reflex.
Obturador cámara reflex.

 

Por último, contamos con la posibilidad de variar la sensibilidad del sensor a la luz. Es lo que conocemos como ISO. La mayoría de las cámaras tienen ISO 100 como su sensibilidad más baja. Esto significa que el sensor es poco sensible a la luz y necesitará más tiempo de obturación o aperturas de diafragma más abiertas para hacer una foto. A cambio, ofrecerá la mayor calidad de imagen posible. Aumentar el ISO es aumentar la sensibilidad del sensor a la luz. Por lo que necesitará menos tiempo de exposición o aperturas no tan abiertas para hacer una foto. Por contra, la calidad de la imagen empeorará.

Sensor de una cámara digital.
Sensor de una cámara digital.

 

Por lo tanto, regulando la apertura del diafragma, la velocidad del obturador y la sensibilidad del sensor seremos capaces de hacer llegar al sensor la cantidad de luz justa para que se forme la imagen. Ahora bien, ¿Cómo sabemos que tenemos la cantidad de luz necesaria? Para eso tenemos el exposímetro, que analizaremos en la próxima lección.

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